top

Risotto de tomate y pesto rosso

INGREDIENTES

– 2 cebollas
– 2 zanahorias
– 2 dientes de ajo
– 1 rama de apio
– 300 gr arroz arbóreo
– 1 manojo de albahaca
– Medio vaso de vino tinto
– 1 litro de caldo verduras
– 400 gr tomate triturado lata
– Media cdta pimentón picante
– 300 gr queso feta o requesón
– 10 tomates secos en aceite
– 100 gr parmesano rallado
– 1 cda de piñones
– AOVE
– Sal
– Pimienta negra molida
Left Parallax Background Element

Elaboración

Con un rallador grueso, rallar el apio, las cebollas, las zanahorias y un diente de ajo. Echar a la cazuela y sofreír 5 minutos con unas cucharadas de AOVE. Mientras, en una olla alta, echar el caldo y la lata de tomate triturado, llevar a ebullición. Reservar caliente.

Una vez que el sofrito se haya pochado, echamos el vino tinto y seguimos moviendo hasta que se evapore el alcohol. Momento de echar el arroz. Damos un par de vueltas para que coja sabor y empezamos a añadir caldo caliente a la cazuela, poco a poco y sin dejar de remover hasta que el arroz esté a punto, unos 18 minutos.

Mientras esto se va haciendo aprovechamos para hacer nuestro pesto rosso. Para ello meteremos en una picadora los tomates secos, el otro diente de ajo, la mitad del parmesano, la mitad de la albahaca, los piñones, el pimentón y unas cucharadas de aceite de oliva. Ajustamos de sal y reservamos para el final. Una vez que esté a punto el arroz, apagamos el fuego y echamos la mitad de lo que nos quedaba de parmesano, removemos y dejamos reposar un par de minutos.

Servimos en plato hondo una porción de nuestro arroz y coronamos con una buena cucharada de nuestro pesto rosso, el queso feta desmigado y lo que nos quedaba de parmesano.

Nuestro programa en youtube

EL
TOMATE

Ya en cocina que podemos decir del tomate… lo podemos tomar crudo, cocido, asado, frito, se lleva de maravilla con las berenjenas, el ajo, las cebollas…
Preparación

Entre sus múltiples usos, cabe recordar los picadillos típicos de nuestra zona, el salmorejo y gazpacho, eso en crudo. Pero guisados, combinan especialmente bien con hierbas aromáticas, como la albahaca, el tomillo o el orégano.
Hay que tener en cuenta es que al seleccionarlos debemos optar por las variedades locales, que tengan la piel tersa y sin golpes.

Curiosidades

Un error muy común es refrigerarlos, ya que pierden aroma y sabor, así pues hay que almacenarlos a temperatura ambiente y protegidos de la luz solar.

Si al comprarlos están aun verdes, basta con almacenarlos en una bolsa de papel con una manzana, ya que esto ayuda a mejorar su maduración.